Por: Martha Chapa
Frente a la creciente demanda de técnicos en el país, la Secretaría de Educación Pública ha creado diversos sistemas de enseñanza con esa orientación.
Uno de los más exitosos es el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, mejor conocido por sus siglas Conalep, que cubre simultáneamente el bachillerato y una preparación técnica con diversas especialidades vinculadas a la industria, la vertiente del autoempleo y la prestación de servicios en general.
Su misión es clara: la formación del profesional técnico bachiller a través de un modelo educativo pertinente, flexible, equitativo, de calidad y sustentado en valores. Asimismo, ofrece capacitación laboral y social, efectúa la evaluación de competencias laborales y proporciona servicios tecnológicos para contribuir así al desarrollo nacional, estatal y regional.
En esta ocasión me quiero referir en particular al sistema Conalep de Nuevo León, pues en mi entidad natal hace unos días tuve oportunidad de hacer un recorrido por varios de sus planteles y enterarme de su rigor técnico-académico, su magnífico profesorado y sus excelentes instalaciones y talleres. Algunos de éstos, por cierto, muy avanzados, como el dedicado a la mecatrónica, que no es sino la mecánica y electrónica unidas para usos diversos, por ejemplo, en aviación y automotores, entre otros.
Los propósitos del Conalep se enmarcan en una visión integral. En congruencia con las pautas de este sistema a escala nacional, en el caso de Nuevo León ha asumido la responsabilidad de incidir en el desarrollo económico del estado, con el compromiso de ofrecer una amplia cobertura de educación, pertinente, flexible, con equidad y calidad, que corresponde a las exigencias de una economía globalizada.
El modelo educativo se caracteriza por promover competencias básicas, ocupacionales y sociales con énfasis en el desarrollo humano integral que permita formar líderes y emprendedores sustentados en valores, con sustento en una gestión educativa que favorezca la mentalidad positiva y una comunicación e interrelación entre el personal directivo, administrativo, prestadores de servicios académicos y padres de familia. Todo esto con responsabilidad y respeto hacia el principal beneficiario, que es el alumno, a fin de facilitar su inserción el mercado laboral y en la educación superior.
Y para garantizar esta formación de calidad, los prestadores de servicios académicos han recibido la certificación en sus competencias y se mantienen en actualización continua en cuanto a conceptos, métodos y técnicas.
Cabe señalar que los planteles cuentan con autonomía de gestión para atender con efectividad la demanda de servicios educativos y laborales. Además, son casi autofinanciables, pues generan ingresos propios por concepto de servicios de capacitación y de evaluación de competencias, lo que les permite cubrir un buen porcentaje de sus gastos de operación.
En mi reciente visita a los planteles de este interesante sistema educativo en Nuevo León tuve además el privilegio de entregar los premios del concurso “Comentando un libro”, que responde al interés de formar generaciones que además de una sólida instrucción técnica y científica cuenten con bases humanistas.
Es justo reconocer a quienes toman estas decisiones con una visión integral, como el licenciado Jorge Covarrubias, director general del sistema Conalep en el estado, quien así da testimonio de su compromiso con la educación y la cultura para incidir en la formación de mejores generaciones de neoleoneses. Se trata de un servidor público que ha ubicado al Conalep estatal como el modelo nacional, pues es importante mencionar que incluye un avanzado sistema de alfabetización digital. Por ello, expreso mis felicitaciones a su equipo de trabajo y a los maestros del sistema que día a día, con entrega, tesón y responsabilidad social, apuntalan la educación, sin la cual un país –cualquiera que sea– no podría avanzar.
Mención especial merece la licenciada Silvia Garza Benavides, talentosa directora del plantel Santa Catarina y organizadora de mencionado certamen. Extiendo mis parabienes a los directores de los diversos planteles de Conalep en el estado. Sin duda, sistemas educativos como éstos nos permitirán ir definiendo un rumbo adecuado para el desarrollo del país y un futuro promisorio para las próximas generaciones.
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